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vía: @ilsiita88


Si hay algo de lo que ninguna mascota se salva, es de la visita al veterinario, ya sea por alguna enfermedad, operación o las clásicas vacunas antirrábicas anuales, eventualmente todos tenemos que llevar a nuestros perros a la peor tortura a la que podríamos someterlos: El veterinario.


Pobres veterinarios, les toca ser el villano de la película de nuestros perros, cuando en realidad ellos son muchas veces las victimas de mordeduras de nuestros miedosos perros.


Pero tampoco podemos culpar a los perros, los llevamos a dar un paseo en coche, el cual ellos aceptan gustosos, para que al final los terminen inyectando, obligándolos a tomar pastillas, o peor, castrándolos, y con justa razón, así hasta yo temería enfermarme de un resfriado…


Pero ¿cuál es la causa que nuestros perros teman tanto del veterinario?

Guía básica para ir al veterinario

Uno de los principales instintos del perro es el evitar dolor, y a los primeros meses de vida aprenden que si realizan una mala acción recibirán un castigo físico por parte de la madre o incluso una nalgada por parte de los dueños, entonces sin haber cometido ninguna travesura, se les lleva a un lugar frio y que huele raro a que les atraviesen la piel con una aguja, obvio duele! ¿Qué no recuerdas cuando te inyectaban de niño?  Y así ellos recordaran su primera visita al veterinario: “fui a un lugar que olía raro donde me lastimaron”.


Unos perros desarrollan más miedo que otros, otros perros incluso se negaran a subirse al auto, una vez que los obliguemos a subir estarán tan estresados que empezaran a salivar descontroladamente e incluso a vomitar, llegando al veterinario pueden llegar a hacerse del baño del miedo, y para terminar se molestaran con nosotros por someterlos a esa tortura.


Entonces, ¿Qué podemos hacer para que nuestros perros no teman ir al veterinario?


1. No te estreses! Ya es suficiente con el stress del perro para que todavía nosotros nos pongamos nerviosos, recuerda que nuestros perros tienen un sexto sentido en el que pueden percibir como nos sentimos, y si nosotros estamos nerviosos, será imposible que ellos logren estar en un estado calmado.


2. Busca un veterinario de confianza, tanto tú como el perro deben sentirse en confianza con el veterinario, que sea cariñoso con el perro y amable con los dueños, así el perro no se sentirá tan amenazado y se dejara manipular por el doctor.


3. No lo dejes solo, así como los niños no quieren que los inyecten si no están sus padres con ellos, pasa igual con nuestros perros, ellos tienen que sentir que estas ahí apoyándolos y cuidándolos para que se sientan más tranquilos y no se asusten tanto.


4. Lleva varios premios, yo recomiendo que lleves premios para perros y una pelota, si a tu perro no le gusta la pelota lleva un juguete o peluche o algo que le guste mucho, durante la espera le vas a estar enseñando el juguete (sin dárselo) para que tu perro no esté pensando en el veterinario, una vez que lo estén atendiendo dale los premios para perros en la boca cuando se esté portando tranquilo, si se inquieta suspende los premios, así el perro entenderá que si se está tranquilo en la mesa le vas a dar comida, y una vez que lo bajen de la mesa le darás la pelota o el juguete, eso reafirmara la conducta tranquila.


Si sigues estos sencillos pasos, convertirás la temible visita al veterinario en algo agradable para el perro, no olvides darle mucho cariño una vez terminada la visita, así la próxima vez que visites el veterinario, tu perro ira con una mentalidad nueva.


NOTA: Hay que repetir los pasos varias veces para que se cree el patrón de comportamiento, si hacemos esto solo una vez no podemos esperar que la próxima visita sea agradable.

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